Una droga para la epilepsia podría ayudar a bajar de peso

Un estudio realizado por expertos de la Universidad Duke encontró que con un plan de nutrición equilibrado y un cambio de hábitos, la droga zonisamida puede ser muy efectiva. Pero antes de indicarla, los médicos deben evaluar sus efectos colaterales

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Una medicación desarrollada originalmente para tratar la epilepsia podría ayudar a combatir la obesidad en adultos, si se la combina con un plan nutricional, encontraron los investigadores. 

Un grupo de pacientes que tomaron 400 miligramos de una droga anticonvulsiva llamada “zonisamida” a diario, durante un año, perdieron cerca de 7.5 libras (3,4 kilos) más que el promedio de aquellos que solamente hicieron cambios en su dieta y hábitos de vida, demostró un nuevo estudio. 

Pero también tuvieron efectos adversos. 

“La cuestión que hay que ver es si podremos lograr mayor pérdida de peso si conseguimos que adopten un cambio de estilo de vida adecuado, más asesoramiento sobre nutrición, además de esta medicación”, explicó el líder del estudio, Dr. Kishore Gadde, Director del Programa de Ensayos Clínicos sobre Obesidad, del Centro Médico de la Universidad Duke, en Durham, Inglaterra. 
“Y la respuesta es sí”, agregó Gadde.

La investigación, financiada por los Institutos de Salud de los Estados Unidos, fue publicada el 15 de octubre en los Archivos de Medicina Interna.

Para las mujeres y los hombres obesos que no pueden controlar su problema de peso a través de la dieta y los cambios de estilo de vida, las opciones no invasivas son limitadas, admitieron los autores del estudio. Sólo hay unas pocas medicaciones aprobadas en los Estados Unidos para los tratamientos a largo plazo de la obesidad.

Gadde y sus colegas hicieron un seguimiento de la investigación de 16 semanas que condujeron en 2003, que indicaba que la zonisamida (Zonegran) a una dosis de 400 miligramos por día podía ofrecer una alternativa.

Entre 2006 y 2011 el equipo de investigadores distribuyó a 200 personas obesas en tres grupos al azar. Uno de los grupos tomó 200 miligramos de zonisamida por día, otro grupo tomó 400 miligramos de ese producto a diario y otro recibió un placebo.

Los participantes tenían una edad promedio de 43 años y un índice de masa muscular promedio de 38. El índice de masa muscular (IMC) es el cálculo de la grasa corporal basándose en la altura y el peso. Más de 30 IMC es considerado obesidad. Ninguno de los participantes era diabético.

Todos los participantes siguieron un tratamiento por un año. Durante ese tiempo, también recibieron mensualmente asesoramiento nutricional en forma individual, descripto por el autor del estudio como “no intensivo”, para ayudarlos a reducir la ingesta calórica.

Las personan que recibieron más altas dosis de zonisamida tuvieron los mejores resultados, mientras que aquellos con menores dosis o que tomaron placebos no consiguieron bajar demasiado.

Cerca del 55 por ciento de las personas que recibieron las más altas dosis perdieron un 5 por ciento o más del peso que tenían antes de iniciar el estudio. En el grupo con dosis menores, el porcentaje que logró perder peso fue del 34% y en el que no recibieron medicación del 31%.

No obstante, los pacientes de ambos grupos enfrentaron efectos colaterales como: diarrea, dolor de cabeza, fatiga, náuseas/vómitos, dificultades de concentración y problemas de memoria, ansiedad y depresión.

Por eso los autores advierten que los médicos que indiquen a sus pacientes zonisamida en altas dosis para bajar de peso, deben tener en cuenta las ventajas y desventajas de este tratamiento según cada paciente.

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