¿Cómo dices que "no" a las tentaciones?

Según un estudio, las palabras elegidas para rechazar un alimento podrían determinar el éxito o el fracaso de la dieta. La enunciación demuestra cómo funciona una persona ante las restricciones alimentarias.

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No siempre comemos por hambre. A veces lo hacemos porque no podemos enfrentar ciertas situaciones.

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Un estudio demuestra que las palabras que se eligen para rechazar un alimento que nos resulta sabroso, puede hacer la diferencia entre si somos capaces – o no - de resistir las tentaciones durante la dieta.

Si a alguien le ofrecen una porción de torta y responde: “No como eso”, da la sensación de que va a poder respetar su dieta, mucho más que quien dice “No puedo comer eso”.

Los autores del estudio publicado en el Journal de Investigación de Consumidores, Vanessa Patrick y Henrik Hagtvedt, consideran que sólo un par de palabras podrían entonces ayudar a controlar las tentaciones.

"La introspección se basa en el hecho de que decir “No puedo” a las tentaciones da muestras de privación en el individuo, o de la pérdida de algo deseable. En cambio quienes dicen “No como eso” muestran un sentido de determinación y autocontrol", explican los investigadores.

Para basarse en estas afirmaciones, los autores del estudio contaron con 30 voluntarias durante 10 días, a las que se les dio la instrucción de rechazar ciertos alimentos diciendo “No como eso”, “No puedo comer eso” o “No”, a secas.

Los resultados de la investigación demostraron que las personas que utilizaron las palabras señaladas en primer lugar, demostraron tener mayor autonomía, autocontrol y seguridad. Esta estrategia crea un posible cambio en el comportamiento a largo plazo, sobre todo para quienes estén en un plan para bajar de peso.

"Lo bueno de esta investigación es que sugiere una estrategia muy simple, directa y fácil de poner en práctica. Y lo más importante es que funciona”, concluyen los autores.

Susan Smith Nash, Ph.D. especialista en Insight, explica que el lenguaje es “sorprendentemente poderoso”. Las palabras que se usan para describir las acciones y elecciones de cada individuo sirven como un mecanismo de alimentación. Estas refuerzan o impiden la búsqueda de objetivos. Quien dice “no puedo” trata de resistir una tentación y refuerza la idea de que es algo contra lo que está luchando. No tiene el control, y ésta es la causa del fracaso. 


En cambio quien tiene claros sus objetivos y utiliza un diálogo positivo para cumplirlos, se sorprenderá al ver que tiene motivación y un control efectivo sobre sus acciones.

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